
La Chica Zurda es una película taiwanesa de drama dirigida por Shih-Ching Tsou y estelarizada por Nina Ye, Janel Tsai, Ma Shih-Yuan y Brando Huang.
Trata de una madre que se muda a Taipéi con sus hijas.
Te daré algo de contexto: este filme está escrito, editado y producido por Sean Baker.
Y yo no puedo dejar de preguntarme: ¿podría apreciarlo de la misma manera, si no supiera que este realizador está involucrado?
Porque, te confieso que, por momentos sentía que La Chica Zurda era un «remake asiático» de The Florida Project.
Hay demasiado de Baker en esto:
- Protagonistas femeninas.
- Una trama guiada por un infante.
- Interés por la gente pobre (y errante).
- Edición de cortes fugaces.
- Y peleas de mujeres.
(Así que… si te gusta la filmografía del director de Anora… estás de suerte).
Superando estas semejanzas intrusivas, considero que La Chica Zurda es un largometraje estupendo, que te hará reflexionar después de haberlo visto.
Para comenzar, destacaré su dirección y el dinamismo de la cámara:
- En cómo esta persigue -con agilidad- a sus personajes, mientras cruzan habitaciones y pasean por el mercado y las salas de juego.
- O cuando se monta en un dolly, para acompañar a las muchachas en sus viajes en motocicleta.
- O cómo alterna planos generales y primerísimos primeros planos, para insinuarnos las emociones de los personajes, cuando no hay diálogos de por medio.
También me fascinó el montaje de cortes precisos para escenas breves, que exponen la cotidianidad del reparto: cuando están cenando fideos o jugando a las palmas o scrolleando con el teléfono o lavando los platos o coloreando o viendo los peces en la pecera, con un cierto toque de documental que, de forma subyacente, manifiesta el drama y la evolución de estos personajes.
Jueces y verdugos
La Chica Zurda es emocionalmente compleja porque despierta sentimientos encontrados:
En la pantalla, los personajes son severos entre ellos. Y nosotros, como espectadores, caemos en la misma dinámica:
Yo, por lo menos, deseaba adentrarme en la historia y participar en las discusiones y suplicarle a estas mujeres que dejasen de tomar decisiones tan… cuestionables.
Pero, nadie es perfecto, ¿no?
A pesar de sus defectos, el elenco también genera una profunda compasión.
Y la cineasta profundiza más allá de sus situaciones, cuestionando la raíz del problema: el machismo imperante en la sociedad taiwanesa, las creencias arcaicas y el cinismo familiar.

Lo malo de La Chica Zurda
La Chica Zurda tampoco es perfecta: hay escenas que sobran, y que de paso, son ridículas:
- Como cuando la chiquilla acerca un cuchillo a su brazo izquierdo.
- O cuando le indican a la abuela que su última «clienta» estaba mareada por tanta cháchara.
Otras escenas engañan al espectador -simplemente- para tomarlo por sorpresa:
Como el afán del jefe de I-Ann por verla, haciéndonos creer que está despechado, para luego aparecerse con su esposa… exigiendo un bebé varón.
Además de que el clímax de la cinta es propio de cualquier producción barata de Hollywood, y desentona por completo con la sutileza previa del metraje.

Mi opinión de La Chica Zurda
A pesar de aquello, a mí me encantó La Chica Zurda y me parece que, situándose en una cultura tan ajena, nos narra una historia universal con la que es fácil familiarizarse. A su vez, destaco su guion y las actuaciones, especialmente las de Xin-Yan Chao, Brando Huang y Nina Ye.
🏆 La Chica Zurda ganó como Mejor Película en el Festival Internacional de Roma y fue seleccionada como una de las mejores producciones extranjeras para la National Board of Review y los Critics Choice Awards.
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