
After the Hunt es una película dirigida por Luca Guadagnino y estelarizada por Julia Roberts, Andrew Garfield, Ayo Edebiri y Michael Stuhlbarg.
Trata de un incidente en la universidad de Yale.
Esta cinta me tomó por sorpresa:
Parte de un tópico controversial, pero no lo aborda como otras obras similares, tipo Bombshell, She Said y The Assistant.
Nada que ver.
Y yo que juraba que su approach sería académico y formal, como el de Spotlight, por ejemplo.
Pero, ¡qué va!
Me caí de la mata.
Por alguna razón, After the Hunt es un thriller psicológico representado por la salud mental de su protagonista.
Sus espacios son tenebrosos:
- El apartamento de Alma está envuelto en las tinieblas, apenas iluminado por alguna lámpara amarilla sin potencia, como en Caught Stealing.
- Los pasillos son antiguos y sus ascensores, arcaicos.
- Y su piso de soltera es desapacible, con las paredes desconchadas, como una guarida de indigentes.
La cámara también descoloca, con sus movimientos hipnóticos y sus primerísimos primeros planos de los rostros de los personajes (a lo Nickel Boys), o con las tomas de sus manos.
Estos elementos, en conjunto con la constante medicación de su personaje principal, nos hacen desconfiar de lo que se expone en pantalla y de quienes la habitan.
¿Por qué Guadagnino habrá cubierto esta historia con este velo tan nebuloso?
¿Será que no la consideró tan escandalosa? ¿O sintió nostalgia de hacer algo como Suspiria?
Sólo Dios lo sabe…
De todas maneras, lo que -verdaderamente- atrapa al espectador es la incógnita de «si lo hizo o no lo hizo».
Lo malo de After the Hunt
La meta de After the Hunt es dividir al público en dos bandos:
Los que están a favor de Edebiri y los que le creen a Garfield.
Mientras que, Guadagnino se reserva el voto.
O eso cree él…
Porque es como un titiritero que mueve sus cuerdas para que el espectador exclame ¡ajá! de tanto en tanto:
- La aparición de Maggie: en cuclillas, empapada por la lluvia y con ojos disparatados.
- Hank, que se va por las ramas para contestar preguntas.
- La mirada temerosa de Maggie hacia una estatua.
- El desenfreno de Hank para tener relaciones con Alma.
Todo eso es infantil.
Un cineasta experimentado como Guadagnino podría sugerir culpabilidad con mayor elegancia.
Y también me decepcionó que, tratándose de un largometraje misterioso, revelara los enigmas que eran más desconcertantes que el problema central:
- Era evidente que Alma y Hank eran más que simples colegas. Pero, ¿cuál era el contexto? ¡Boom! Él lo verbaliza, cerca del final.
- Maggie se pintaba las uñas de negro, como Alma. Y también replicaba ciertos rasgos de esta: ¿por qué? ¡Boom! También lo verbaliza, al final.
- Y el matrimonio de Alma se percibía algo frío. Era notable que su esposo se estaba esforzando por cuidar el vínculo: ¿cuál era el problema? ¡Boom! Este también lo verbaliza.
Todo queda masticado. Se pierde la intriga y el encanto, y se le roba el derecho al espectador de sacar sus propias conclusiones.
Para mí, la única declaración pertinente es la de Alma en el hospital.

Las actuaciones en After the Hunt
Julia Roberts es lo mejor de After the Hunt.
Su performance es severa, cortante y distante:
- Miradas de indignación.
- Órdenes tajantes.
- Tono afilado.
- Agresión contenida.
Su labor es contundente y lo sitúo entre sus trabajos en August: Osage County y Larry Crowne.

Mi opinión de After the Hunt
After the Hunt es flojita: ni me resultó temeraria en su tema, ni ingeniosa en su género. Roberts y Garfield están bien. Sin embargo, ¿qué tanto la recordaremos en unos años?
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