
Send Help es una película dirigida por Sam Raimi y protagonizada por Rachel McAdams, Dylan O’Brien y Edyll Ismail.
Va de la tensa relación laboral entre una trabajadora y su jefe.
McAdams, McAdams, McAdams: ¿qué haremos contigo?
Hemos visto tus películas y presenciado cómo perfeccionas tu oficio.
La última vez, en Are You There God? It’s Me, Margaret, me dejaste maravillado.
Pero, con lo que haces en Send Help… quedé FLIPANDO.
La actriz canadiense está más versátil que nunca y con un talento descomunal para la comedia:
- Bonachona.
- Con soft skills de friki.
- Y con un entusiasmo desmedido, más propio de una animadora de campamento.
De alguna manera, en Send Help está haciendo de la incomprendida empollona que nunca representó en las comedias High School de los 2000.
(Lo suyo siempre fue Regina George).
Sin embargo, a partir de aquí, también manifiesta dolor y frustración; exhala una soledad que da pena y comparte las heridas de su pasado con dignidad y con el tono justo para que -estemos de acuerdo o no con ella- entendamos sus luchas y comprendamos sus motivaciones.
Es impresionante su coherencia para saltar entre géneros, y su facilidad para provocar tristeza en una obra que es de guasa total.
También habrá a quienes les produzca escalofríos:
Por ejemplo: su mirada a la cámara, al final del metraje, me dejó perturbado.
No obstante, y tú te preguntarás: «más allá de la actuación de McAdams»…
¿Qué nos ofrece Send Help?
Entretenimiento.
Y ya está.
Send Help no te venderá la moto: es el clásico filme de domingo, o de madrugada, o de resaca.
Pero, es efectiva y está bien hecha y escrita.
Uno cree que sabe por dónde van los tiros, pero las cosas cambian. Sus giros son decentes.
Y celebro que intente recuperar el humor ácido de los noventa y de los dosmiles. En este caso, con violencia y gore, tipo Novocaine.
De por sí, Send Help es una producción inquieta que varía de géneros cinematográficos cada vez que le da la gana: acción, drama, suspense, comedia negra y hasta terror.
Y sale airosa porque no se toma demasiado en serio, se ríe de sus absurdos.
De todas maneras: también guarda espacio para reflexionar:

El significado de la isla en Send Help
A mí me fascinó lo que representaba la isla para la protagonista:
En la civilización, padecía relaciones abusivas por parte de los hombres.
Sin embargo, en la naturaleza, era ella quien tenía los conocimientos y habilidades para la supervivencia.
A mi parecer, ni siquiera se le subió el poder a la cabeza. Su acompañante era un cabrón malagradecido.
Y por otro lado: ¿qué le esperaba de vuelta en la ciudad?
¿Un trabajo explotador? ¿Un apartamento solitario?
Ella podía vivir en paz en la isla.
(Y estoy seguro de que más de un espectador también se hubiese querido quedar).
¡Peeero! La cosa cambia si matas a dos seres vivos. Y sólo por perpetuar tu «sueño hecho realidad».
Ahí es cuando Linda Little se convierte en la Michelle Fuller de Bugonia, en la Annie Wilkes de Misery y en la Abigail de Triangle of Sadness.
Y ya nadie está libre de pecado.

Mi opinión de Send Help
Algo que también me gocé de Send Help fue cómo pasaban los días en la isla: con tareas domésticas representadas con una edición asertiva, de secuencias y elipsis.
En fin: me gustó Send Help. Está perfecta para distraerse y presume a una Rachel McAdams cada vez más veterana, con cada proyecto que elige.
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